Hoy...

1.8.09

Hoy escribo y me mueve el dolor.

No me parece un buen comienzo para cualquier actualización, pero es lo que siento y debo plasmar. Ésa es mi idea de un blog: un lugar en el cual escribir esas palabras que no puedo decir, en el que puedo gritar sin ser escuchada y llorar sin llegar a ser vista.

Hoy me asomé a la ventana y en la plaza que queda frente a mi edificio pude ver a niños felices, jugando y riendo y ¡cómo reían! Eran carcajadas hermosas y llenas de vida. Algunos lloraban, pero sólo porque se habían caído. Y en ese momento te escuché hablar. Fue tan difícil no hacerlo, pues estábamos tan cerca y sin embargo intenté alejarte de mis pensamientos.

Te concentrabas tanto en otros, en ayudar o en molestarme, nunca voy a poder saberlo sencillamente porque nunca voy a intentar averiguarlo. Sonreías y te veías feliz y no supe si se debía a lo que sucedía o a lo que iba a suceder. Tampoco quiero saber eso. Parecías sentir tanta paz que no entendí si te la causaba la conversación o el saber que yo estaba escuchando. Mucho menos quiero conocer esa respuesta.

De pronto no pude más, porque entendí tu charla con increíble rapidez. Casi escuché la voz de tu interlocutor y supe que si no haces estas cosas adrede, realmente es que no te das cuenta del daño que me haces. Me alejé… entré a la habitación más cercana y comencé a hacer otras cosas para olvidar el tema; lavé los platos que estaban limpios, tomé un poco de agua aun cuando no sentía sed, respiré profundo dos y tres veces, pero nada de eso pudo evitar que las lágrimas corrieran por mis mejillas… ¡algunas veces son tan rebeldes! Creo que son un poco como yo.

Pero tras unos minutos, todas esas lágrimas entendieron que no era el momento de ver la luz. Me ayudaron un poco y dejaron de querer salir. De cualquier manera, el daño estaba hecho y estos ojos cafés que tengo, me delataron… o al menos eso pensé al verte frente a mí, luego de que hubieras terminado con la llamada. Pero tú, simplemente me hablaste, sin siquiera dignarte a verme y luego diste media vuelta… saliste de allí, me dejaste sola, como siempre sola.

¿Y luego preguntas si estoy molesta contigo? Con ese tono de voz que deja bastante claro que la molesta eres tú. Y yo me muero por saber si es que acaso no tengo derecho a estarlo. Hay un momento en el que simplemente, por más que lo evite, el dolor que llevo dentro sale a la luz, corre desesperado por cada rincón de esta casa… (porque me gusta llamarle casa aunque sea un apartamento en el tercer piso de un edificio) y regresa para dormir nuevamente en mi corazón, cuando ya no queda más espacio por visitar. Es capaz de gritarte a la cara que me mires, que te des cuenta de lo que has hecho y tú eres capaz de ignorarlo.

¿Tanto te cuesta un abrazo sincero? ¿Una palabra de aliento? ¿Una sonrisa?

¿Qué ha pasado contigo? ¿Qué ha pasado conmigo? ¿Cuál ha sido mi error? ¿Qué pecado se supone que cometí? ¿Será esto siempre así? Porque la verdad no me creo muy capaz de soportarlo durante mucho tiempo más. No sé si un día me atreva a leerte esto, también ignoro si algún día llegarás a este blog y seas tú la que se dedique a leer. Sólo sé que si un día te enteras de todo esto que estoy sintiendo, tengas tiempo de remediar cada error. Porque a veces siento que puedo perdonarte, pero otras tantas sé que nunca lo podré hacer. Me habrás perdido y estaré allí para recordártelo siempre, con una sonrisa fría, con una palabra que te hiera, con un abrazo que no daré.

Y me extrañarás… y me verás a diario y sabrás que lo hiciste todo mal. Y esperarás mi cariño… pero no lo tendrás. Y estaré ahí… sin estar.

Y algún día podré decir: No te quiero. Nunca lo haré.

Pero mientras ese día llega… quiero que sepas que hoy, durante el primer día de Agosto… sigo sintiendo que te quiero, que eres importante para mí y que… eso hace que todo duela más.

Sigo soñando con ese abrazo… sigo esperándolo, sigo pidiéndolo.

Sigo aquí…

Quisiera

29.7.09

Quisiera volver atrás, a esos días en los que todos éramos uno solo, en los que si uno lloraba todos hacíamos lo que podíamos porque sonriera, en los que nos escondíamos de un abuelo que quería reprendernos por comer dulces antes del almuerzo o por esas tardes en las que corríamos bajo la lluvia. Daría mi vida entera por volver atrás, por regresar el tiempo y sonreír como siempre sonreía, cuando mi mayor preocupación era no caer de un árbol o huir del perro, ese que tanto miedo me causaba.

Quisiera comer helados hechos por la abuela, en medio del patio de la casa, bajo la sombra del árbol más grande y acompañada por mis primeros mejores amigos, por esos a los que un día les dije: “Mis hijos les dirán tíos”. ¿Qué no sería capaz de hacer por ir a dormir sabiendo que al despertar volveré a tener ocho años y lloraré sólo porque me caí y mi rodilla salió lastimada?

Quisiera llegar al punto exacto en el que las cosas comenzaron a torcerse y detener el tiempo, para que podamos respirar profundo y meditar bien las cosas. Tal vez la vida fuera un poco distinta ahora. Me gustaría no ser una de las tres personas implicadas en toda esta situación. Quisiera que todo esto doliera un poquito menos.

Quisiera… ¿cuántas cosas imposibles quiero? ¿Cuántas cosas posibles querré?

¿Complicado?

10.7.09

Algunas veces me pregunto si realmente te importo; aunque debería ser así, debería importarte por sobre todas las cosas, deberías ser capaz de sacrificar cualquier cosa por mí, deberías… y no lo haces. ¿O yo no lo permito? ¿Será que yo te alejo? ¿Que no me acerco a ti?

¿Tienes idea de cuánto me duele todo esto? ¿Te has sentado a analizar mi dolor en lugar de lamentarte sólo por el tuyo? Me dices egoísta y tal vez lo sea, pero creo que me lo has enseñado tú. Tú me has obligado a preocuparme sólo por mí, porque es lo que haces por ti misma.

Tú me has dejado a un lado infinidad de veces. Siempre han sido más importantes otras cosas (y personas) que yo. Y no es envidia, es realidad, la realidad que me obligaste a vivir y que me va a perseguir cada día de mi vida. Es el dolor que me has causado, las lágrimas que derramo al escribir esto, porque se me hace injusto tener que plasmar estas letras a modo de desahogo en lugar de ser capaz de decírtelas frente a frente. Pero no soy capaz y no lo seré, porque en ese aspecto me has hecho una cobarde.

Y de pronto rebobino e intento encontrar un momento, un único momento, en el que me haya sentido realmente querida por ti. Pero no puedo dar con él y me duele, sí, me duele porque no puedo negarlo, ya no puedo negarlo más… y lloro con tanta facilidad al tocar este tema que siento que lo he callado durante demasiado tiempo, pero sé también que seguiré guardando silencio… y no comprendo si lo hago por no lastimarte a ti, o por no hacerme más daño a mí misma.

Y quisiera gritar y pedirte una explicación, pero simplemente no puedo hacerlo, porque se me ha inculcado que no debo gritarte y porque siempre que intento tocar el tema, haces que sienta que la única culpable soy yo. Las cosas no funcionan y no todo es mi culpa. Las cosas nunca han funcionado y eso nunca va a ser completamente mi culpa. Y es que si pudiera, daría mi vida entera para volver el tiempo atrás y evitar que las cosas se dieran de esta manera, volvería a nacer y me esforzaría en ser totalmente diferente; cambiaría mi forma de ser y haría todo lo que pudiera para que estas cosas no dolieran tanto. Preferiría ignorarte antes que sentir esto que siento. Pero no puedo y eso duele más. Porque es imposible que rece por ignorarte. ¿En qué me convertiría eso?

Pero ¿sabes qué es lo peor? Que con todo lo que me has hecho sufrir, con todo el daño siento en el corazón, todavía puedo decir que te quiero. Y eso me hace ser una estúpida, una tonta incapaz de odiarte, sin importar que lo merezcas. Porque odio no poder odiarte. Odio sentir que te quiero y que realmente eres importante para mí. Odio eso, por Dios que lo odio. Y siento tanta rabia y a estas alturas no sé si estoy llorando por eso o porque el dolor ya no sabe de qué manera mantenerse a raya.

Y me pregunto… ¿Por qué será tan complicado?

Sin Título II

30.6.09

“…Hay diez centímetros de silencio entre tus manos y mis manos…” [1]

Hay vidas que terminan, hay caminos que comienzan. Hay alegrías que se olvidan, hay tristezas que se recuerdan. Hay miedos que se sienten, tranquilidad que se respira. Hay un tiempo, hay un espacio… hay un fin, hay un comienzo.

Todo eso en un instante, todo eso en un momento.

Tomó las manos de Christian y entrelazó sus dedos a los suyos. Respiró profundo.

“…Una frontera de palabras no dichas entre tus labios y mis labios…” [2]

Hubo un “Lo siento”, hubo un “Te Amo”. Se pudo escuchar un “Para siempre” un “Quiero estar contigo”. Se gritó un “Abrázame” se suplicó un “No me dejes” se oyó el palpitar ansioso de un corazón, que comienza a temerle a una muerte segura. Se comenzó a escuchar una lluvia, compartiendo lágrimas silenciosas. Se pudo oír una vida, siendo parte de otra.

Y todo eso como parte de un silencio.

“…Y algo que brilla así de triste entre tus ojos y mis ojos…” [3]

Luz y oscuridad. Lágrimas y sonrisas. Miedos y esperanzas. Un comienzo y un final. Una primera mirada a unos ojos brillantes… un recuerdo. Un vistazo a una sonrisa, que podía detener el tiempo. Un poema no dicho, un libro sin leer. Un alma sin estudiar, un corazón sin comprender.

Una vida… un final.

“Claro que la soledad no viene sola” [4]

Trae consigo el dolor. Viene acompañada de una inmensa tristeza… tiene el poder de atraer los recuerdos…

"… Perdone, ¿puedo ayudarla en algo? parece que el motor ha muerto…" [1]

Cerrar los ojos, para impedir el llanto.

"… lo siento, no me he presentado, soy Christian Woodds…" [2]

Respirar profundo, para evitar caer.

"… entonces podría esperar aquí contigo, si quieres, claro…" [3]

Sonreír con tristeza… en un gesto de melancolía.

"… Tranquila, todo va a salir bien…" [4]

Asentir… con la seguridad de saber que él siempre había tenido razón.

"… debería estar agradecido de que tu coche se haya quedado atrás…" [5]

Respirar profundo una vez más… esta vez, perdiendo la batalla contra una lágrima rebelde.

Un primer encuentro, una primera vez. Una primera sonrisa, un diferente tal vez.

"Claro que la soledad no viene sola" [5]

Viene rodeada de adiós.

"…Rachel, soy yo, Chris...Christian, del día del accidente de tu coche, el camino, la lluvia… quería decirte....te llamaba para, por si no tienes nada que hacer el 14 de este mes....lo se, se que falta poco, pero es que no encontraba tu número… bueno, había pensado vernos en la playa, la de La Push, sólo si te apetece y si puedes...espero verte allí, ¿qué te parece por la tarde? ¿antes del atardecer?.......cuídate....por favor…" [6]

Una llamada, en pleno Febrero. Un camino, un nuevo comienzo.

"…Creía que no vendrías, que tendrías otros planes…" [7]

Una pequeña sonrisa, junto a un asentimiento. Comprensión… recuerdos.

"… sé que no es muy normal que alguien invite a alguien a una playa el día de San Valentín, después de sólo hablar una vez con esa persona… siento que te necesito… es algo raro, lo sé, pero no puedo evitarlo, no es porque quiera evitarlo, pero es así y desde que te vi aquel día en la carretera he pensado en ti, desde que me encontré con tu mirada supe que te necesitaba, y así era, cuando te fuiste con tu coche ya arreglado cada vez sentía que me faltaba algo… Digamos que si no te veo, o si no estoy cerca de ti, no soy yo...es como si me faltara algo para estar completo, y ese algo eres tú… estoy hecho para ti, y sólo para ti, ahora mismo te pertenezco, bueno, exactamente es mi corazón el que te pertenece, y a nadie más, no cambiará de poseedor, ni siquiera aunque tú no quieras, siempre será tuyo…" [8]

Unas palabras, una confesión. El más nítido de los recuerdos. Increíble dolor.

"… ¿De verdad hay un nosotros?..." [9]

Siempre lo hubo, siempre lo habrá.

"…tendrás que perdonarme pero nunca te pediré que te alejes de mi, no es porque no quiera, es porque no puedo, no está en mi naturaleza pedirle a alguien que quiero tanto, que se vaya…" [10]

¡Claro que no! No había sido él quien tomara aquella decisión, no había sido él quien había decidido alejarse. No había sido él quien debía irse, dejando una parte de sí mismo en ese pueblo tan extraño.

Había sido ella, había sido Rachel.

Y aún así no entendía por qué aquello dolía tanto. No era que desconociera la magnitud de los sentimientos que tenía por Christian, no se trataba de no entender por qué su corazón gritaba que no se fuera.

Todo aquel desconcierto se debía a él. A su dolor, a su tristeza, al vacío en su mirada. Todo aquello tenía que ver con él…

Porque no podía comprender, que él estuviera así.

De pronto un beso y un respiro. Una explicación…:

"… no lo sientas, no quiero que estés mal…" [11]

Entendimiento. Aturdimiento. Culpa.

De pronto comprendió que lo que él decía sentir era mucho más fuerte que cualquier otra cosa en el mundo. Que las palabras que había pronunciado, siempre habían estado impregnadas de sentimientos reales, de sentimientos indestructibles…

En un instante tuvo la completa certeza de que Christian la quería. La quería de verdad, de maneras impensables.

Y se sintió culpable.

Porque su cariño era mucho más fuerte de lo que ella había llegado a imaginar. De lo que pensó algún día, que podía merecer. Porque no sólo era ella la que sentía que dejaba su vida junto a Woodds, era él quien vería partir una parte de sí mismo con ella. Y aquello dolía… por supuesto que dolía.

Fue en ese momento, en ese preciso instante y no en ningún otro, en el que supo qué significado podía tener darle un abrazo… mirar sus ojos… entregarle una sonrisa, dedicarle un te quiero.

Así que guardó su tristeza en cualquier espacio vacío de su corazón, acabó con la mínima distancia que los separaba y se apoyó en su pecho, rodeándolo con sus brazos…

Le abrazó ahora, porque ya luego no tendría tiempo. Trató de respirar con normalidad, para que él no se diera cuenta de las cálidas lágrimas que comenzaban a correr por sus mejillas y cerró los ojos, para no ser testigo de una fuerte lluvia que ahora caía sobre la calle, que comenzaba a empaparlos y que, sólo significaba una cosa:

El cielo también miraba aquella absurda despedida. Compartía aquel momento y lloraba junto a ella.

Porque claro… la soledad no viene sola.




***

Aclaraciones:

[1] , [2], [3], [4], [5] = Fragmentos de "Soledades" de Mario Benedetti.
[1], [2], [3], [4], [5], [6], [7], [8], [9], [10], [11] = estas son frases de Sofía Idoyaga, creo que no pude pedir Partner mejor. Chris nunca pudo ser mejor llevado, mejor pensado, mejor escrito. Lo amo y siempre va a ser así. Así como amo y adoro a mi So. Un sol esta chica, realmente es de las amigas que valen la pena.

La entrada de hoy, es uno de los posteos finales de un personaje en un foro de rol.
Pertenece al tema en el también escribí éste texto y recuerdo haberme conectado tanto con esta historia, que lloré al escribir su final. También la escribí valiéndome de la magia de la música y es por eso que ahora no le encuentro mejor banda sonora que "Run" de Snow Patrol, pero en la voz de Leona Lewis.

Fue una experiencia hermosa escribir esto en su momento.
Es una experiencia hermosa, leerlo ahora.

Gracias por detenerse y echarle un vistazo :)
Un beso.

Les quiero...

Iss

¿Qué quieres?

30.5.09

-¿Te quedarás conmigo?
-¿Quedarme? ¿Para qué? Ya estamos peleando.
-Eso es lo que hacemos. ¡Peleamos! Tú me dices cuando soy un arrogante. Yo te digo cuando eres molesta, lo cual eres el 99.9 % del tiempo. ¡No temo herir tus sentimientos! Pues, en dos segundos dejas de sentirte herida y vuelves a ser molesta.
-¿Y?
-No será fácil. Va a ser muy difícil. Deberemos trabajar todos los días, pero estoy dispuesto a hacerlo porque te quiero.
Te quiero para siempre. Tú y yo, todos los días.

>>> ¿Harías algo por mí? ¿Por favor? ... ¿Puedes imaginar tu vida, en treinta o cuarenta años? ¿Cómo la imaginas? Si es con ese tipo, adelante ¡vete! Te perdí una vez, lo puedo hacer de nuevo si es lo que quieres. Pero no tomes la salida fácil.
-¿Qué salida fácil? ¡No existe! Haga lo que haga, alguien saldrá herido.
-¿Puedes dejar de pensar en lo que todos quieren? Deja de pensar en lo que yo quiero, en lo que él o tus padres quieren. Tú, ¿Qué quieres? ¿Qué quieres?
-No es tan simple.
-¿Qué quieres? Demonios ¿Qué quieres?
-Debo irme.


Mi escena favorita de la película "El diario de Noah"
Realmente, mi escena favorita.

...Tengo que decirte esto...

"Tengo que decirte esto... y tú tienes que oírlo. Te he amado desde que te conocí, pero no me permití sentirlo realmente hasta hoy, siempre pensaba en el futuro, tomaba decisiones movido por el miedo, hoy gracias a ti, a lo que he aprendido de ti, cada decisión que he tomado es diferente y mi vida ha cambiado por completo, he aprendido que si lo haces así, vives al máximo, no importa si te quedan cinco minutos o cincuenta años, Samantha de no ser por ti, de no ser por hoy, jamás sabría lo que es el amor, gracias por ser la persona que me ha enseñado a amar y a ser amado...


-Yo...no sé qué decir.


-No tienes que decir nada... yo sólo quería que lo supieras..."



***

Una de las escenas finales de la película: "Antes que termine el día".
Preciosa, sólo eso.

Pasado...

26.3.09

Simple palabra que ocupa parte importante de nuestras vidas. Llena de recuerdos, de historia, de motivos o pretextos. Llena de risas, de lágrimas, de esperanzas, de miedos… de inseguridades, pero también de optimismo. Cosas buenas, cosas malas, simples cosas que nos han limitado o que nos han impulsado a continuar. Cosas a las que nos aferramos, cosas que no dejamos ir, o que realmente nunca dejamos llegar. 

Cosas que llegaron, cosas que aún llegan, cosas que van a llegar…  

Mañanas recordadas, tardes de risas y buenos chistes, de malos chistes también… noches con amigos, noches de estudios o de una sencilla lectura. Días de pensamientos, de decisiones, semanas, meses, años. Tiempo… sólo pasado. 

Un reloj que se detuvo, una llovizna que comenzó a caer mientras caminábamos al colegio, un sol increíble que salió en medio de cualquier recreo, para recordarnos que incluso que después de una tormenta, siempre debe llegar la calma. 

Las cosas buenas nos acompañan, cuando somos lo suficientemente valientes como para no aferrarnos a ellas y vivir en el pasado, cuando no tenemos miedo de enfrentarnos al presente pensando en el futuro. 

Mientras que las cosas malas, que todos piensan, debemos olvidar. Son necesarias para continuar viviendo. Experiencias negativas, errores cometidos, lágrimas derramadas. Un sinfín de cosas que nos demuestran que debemos aprovechar lo que tenemos, no desperdiciarlo… motivos para sonreír por un chiste increíblemente malo. Motivos para aprender de nuestras equivocaciones.

Oportunidades. 

Recordé el pasado… me permití sentir dolor, nostalgia y alegría. Pero levanté la mirada, pasé la página y cerré el libro. La historia no termina, eso ha sido sólo un capítulo, pero el pasado… es sólo eso: pasado. Creo que puedo continuar y si no me siento preparada, siempre podré repasar las lecciones que he apuntado en ese texto… un texto con un nombre sencillo, un texto llamado: 

Vida. 

***


Lo escribí en menos de diez minutos. 
Realmente fue producto de una inspiración repentina. 
Casi increíble. 
Un besito a todos, gracias por leer. 

Iss

 
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