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22.1.10

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¿Un consejo?

14.12.09

"Tienes que correr, moverte rápido, porque otros atentan contra lo que has soñado. Date prisa, no te detengas. No pierdas tiempo en un suspiro. Las horas corren y la vida con ellas, haz que valgan la pena. Esfuérzate, lucha...

...despierta. Abre los ojos y disfruta el ocaso. El fin de la vida, el fin de la muerte..., sal de ese estado. Vuelve a ser quien eras, no te permitas ser la que fuiste. Equivócate, comete errores, cae..., pero sé capaz de volver a comenzar, de levantarte. No lo permitas, no permitas que todo acabe. Mantente firme, defiéndete si es necesario, grita, llora, haz un escándalo, que no importe si alguien te escucha, no sientas miedo, confía..., confía en ti y en mí... confía en ambos, en lo que podemos hacer juntos, en las cosas que cambiaremos, en el mundo que nos espera. Sal de allí, enfréntate a la luz, deja que te molesten los ojos y que por minutos no veas nada. Disfruta del momento en el que todo comienza a hacerse visible. Respira, suspira, ya no importa el tiempo. Escucha, haz que te escuchen. Comienza de nuevo, date una oportunidad.

Y verás que las cosas cambian."



Es lo que sucede cuando abres el corazón a tantos sentimientos y permites que ése, en el que nunca quisiste creer, lo destroce por completo.

4.11.09

No me creo capaz de lidiar con esta situación.
No quiero luchar contra esta fluctuación de sentimientos.
No puedo sonreír en la mañana y llorar por la tarde.
Me siento cansada... y han pasado sólo tres días.

Al final del camino alguien deberá alejarse.
Sé que seré yo.
Porque no puedo continuar con esto.
No quiero continuar con esto.

Cambios

16.9.09

Las cosas cambian... o nosotros las hacemos cambiar.

Es probable que quiera regresar un poco el tiempo, pero sé que es imposible.
Entonces queda el vacío. El vacío cruel. Ese mismo vacío que recuerda a cada momento: "Las cosas han cambiado".

Ya no voy a intentar remediarlas.
Las cosas perdidas, perdidas están, no voy a buscarlas de nuevo.
Los sentimientos guardados, se quedarán así.
Las amistades que se han desgastado, desgastadas quedarán.

Ya no quiero intentarlo de nuevo.
No creo que valga la pena.

Basta

26.8.09

He decidido que no quiero más amigos.
Voy a quedarme con los que, ahora, tengo y sólo con algunos.
No voy a comenzar nuevos ciclos de amistades, porque la mayoría de las veces termino decepcionada de ellos. Para los desconocidos, seré simplemente una odiosa más. Para el resto de mis amigos, intentaré seguir siendo la misma.

Voy a hacer algo parecido a una limpieza y si no tengo el valor suficiente para eliminar a cierta gente de mi vida, simplemente los tendré allí como un recordatorio del por qué no quiero continuar así.

Desde hoy prometo no volver a confiar.
No lo haré.
Desde hoy prometo ser honesta, únicamente, con la gente que –siento- es honesta conmigo.
No me arrepentiré de ello.

Probablemente borre mi cuenta de Msn.
Tal vez me deshaga del FB.
Posiblemente, también le diga adiós al Twitter.
Puede que también haga el Skype a un lado.

Sin embargo, no lo haré de la noche a la mañana.
Y eso por decir que lo haré.
Es muy probable que éstas sean promesas que no cumpla.
De cualquier modo quiero hacerlas, porque en este punto del camino sólo puedo decir una cosa: ¡Basta!

Algo me falta y no sé qué es.
Muchas cosas sobran y no puedo deshacerme tan fácilmente de ellas.
Sólo sé que quiero seguir escribiendo y que lo haré.
El resto… ya se verá.

Hoy...

1.8.09

Hoy escribo y me mueve el dolor.

No me parece un buen comienzo para cualquier actualización, pero es lo que siento y debo plasmar. Ésa es mi idea de un blog: un lugar en el cual escribir esas palabras que no puedo decir, en el que puedo gritar sin ser escuchada y llorar sin llegar a ser vista.

Hoy me asomé a la ventana y en la plaza que queda frente a mi edificio pude ver a niños felices, jugando y riendo y ¡cómo reían! Eran carcajadas hermosas y llenas de vida. Algunos lloraban, pero sólo porque se habían caído. Y en ese momento te escuché hablar. Fue tan difícil no hacerlo, pues estábamos tan cerca y sin embargo intenté alejarte de mis pensamientos.

Te concentrabas tanto en otros, en ayudar o en molestarme, nunca voy a poder saberlo sencillamente porque nunca voy a intentar averiguarlo. Sonreías y te veías feliz y no supe si se debía a lo que sucedía o a lo que iba a suceder. Tampoco quiero saber eso. Parecías sentir tanta paz que no entendí si te la causaba la conversación o el saber que yo estaba escuchando. Mucho menos quiero conocer esa respuesta.

De pronto no pude más, porque entendí tu charla con increíble rapidez. Casi escuché la voz de tu interlocutor y supe que si no haces estas cosas adrede, realmente es que no te das cuenta del daño que me haces. Me alejé… entré a la habitación más cercana y comencé a hacer otras cosas para olvidar el tema; lavé los platos que estaban limpios, tomé un poco de agua aun cuando no sentía sed, respiré profundo dos y tres veces, pero nada de eso pudo evitar que las lágrimas corrieran por mis mejillas… ¡algunas veces son tan rebeldes! Creo que son un poco como yo.

Pero tras unos minutos, todas esas lágrimas entendieron que no era el momento de ver la luz. Me ayudaron un poco y dejaron de querer salir. De cualquier manera, el daño estaba hecho y estos ojos cafés que tengo, me delataron… o al menos eso pensé al verte frente a mí, luego de que hubieras terminado con la llamada. Pero tú, simplemente me hablaste, sin siquiera dignarte a verme y luego diste media vuelta… saliste de allí, me dejaste sola, como siempre sola.

¿Y luego preguntas si estoy molesta contigo? Con ese tono de voz que deja bastante claro que la molesta eres tú. Y yo me muero por saber si es que acaso no tengo derecho a estarlo. Hay un momento en el que simplemente, por más que lo evite, el dolor que llevo dentro sale a la luz, corre desesperado por cada rincón de esta casa… (porque me gusta llamarle casa aunque sea un apartamento en el tercer piso de un edificio) y regresa para dormir nuevamente en mi corazón, cuando ya no queda más espacio por visitar. Es capaz de gritarte a la cara que me mires, que te des cuenta de lo que has hecho y tú eres capaz de ignorarlo.

¿Tanto te cuesta un abrazo sincero? ¿Una palabra de aliento? ¿Una sonrisa?

¿Qué ha pasado contigo? ¿Qué ha pasado conmigo? ¿Cuál ha sido mi error? ¿Qué pecado se supone que cometí? ¿Será esto siempre así? Porque la verdad no me creo muy capaz de soportarlo durante mucho tiempo más. No sé si un día me atreva a leerte esto, también ignoro si algún día llegarás a este blog y seas tú la que se dedique a leer. Sólo sé que si un día te enteras de todo esto que estoy sintiendo, tengas tiempo de remediar cada error. Porque a veces siento que puedo perdonarte, pero otras tantas sé que nunca lo podré hacer. Me habrás perdido y estaré allí para recordártelo siempre, con una sonrisa fría, con una palabra que te hiera, con un abrazo que no daré.

Y me extrañarás… y me verás a diario y sabrás que lo hiciste todo mal. Y esperarás mi cariño… pero no lo tendrás. Y estaré ahí… sin estar.

Y algún día podré decir: No te quiero. Nunca lo haré.

Pero mientras ese día llega… quiero que sepas que hoy, durante el primer día de Agosto… sigo sintiendo que te quiero, que eres importante para mí y que… eso hace que todo duela más.

Sigo soñando con ese abrazo… sigo esperándolo, sigo pidiéndolo.

Sigo aquí…

Quisiera

29.7.09

Quisiera volver atrás, a esos días en los que todos éramos uno solo, en los que si uno lloraba todos hacíamos lo que podíamos porque sonriera, en los que nos escondíamos de un abuelo que quería reprendernos por comer dulces antes del almuerzo o por esas tardes en las que corríamos bajo la lluvia. Daría mi vida entera por volver atrás, por regresar el tiempo y sonreír como siempre sonreía, cuando mi mayor preocupación era no caer de un árbol o huir del perro, ese que tanto miedo me causaba.

Quisiera comer helados hechos por la abuela, en medio del patio de la casa, bajo la sombra del árbol más grande y acompañada por mis primeros mejores amigos, por esos a los que un día les dije: “Mis hijos les dirán tíos”. ¿Qué no sería capaz de hacer por ir a dormir sabiendo que al despertar volveré a tener ocho años y lloraré sólo porque me caí y mi rodilla salió lastimada?

Quisiera llegar al punto exacto en el que las cosas comenzaron a torcerse y detener el tiempo, para que podamos respirar profundo y meditar bien las cosas. Tal vez la vida fuera un poco distinta ahora. Me gustaría no ser una de las tres personas implicadas en toda esta situación. Quisiera que todo esto doliera un poquito menos.

Quisiera… ¿cuántas cosas imposibles quiero? ¿Cuántas cosas posibles querré?

 
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